Tomo II: El Viento Furioso no Cesa

狂风不止

37. La Orden de Percusión

Este “académico” era Chang Geng. Después de la gran discusión con Gu Yun cuatro años atrás, fue “escoltado” de regreso a la capital por el Águila Negra.

«Percusión»:  击鼓 jī gǔ, La traducción más literal sería “tamborileo”, viene del dicho 击鼓鸣金 jī gǔ míng jīn Literalmente, «tocar el tambor y hacer sonar el gong», refiriéndose a una orden militar para avanzar o retroceder.

A través de las eras, muchas dinastías y cambios diferentes se inmortalizaron en las páginas de la historia, ningún Emperador había sido igual a otro. Algunos habían traído paz y prosperidad a su país. Unos habían llegado para traer ruina a la nación y su gente. Otros solo estaban preocupados por la iluminación, descuidando los asuntos políticos. Y algunos estaban destinados a preparar una tormenta.

El Emperador Yuan He indudablemente perteneció a la categoría de “hacer todo por la iluminación”; era compasivo e indulgente, senil e incompetente. Su hijo, a pesar de que compartía puntos de vista políticos similares a él, su estilo sin duda correspondía a la clase que provocaría vientos tormentosos y turbulencia.

El Emperador Long An, Li Feng, nunca había creído en “el gobernar a una gran nación es como cocinar un pez pequeño[1]”. Era ambos: diligente en los asuntos políticos y una persona de mentalidad fuerte. Desde el inicio de su ascenso al trono, se había esforzado por reforzar la lenidad en el manejo de los asuntos gubernamentales del régimen anterior.

En el primer año, envió un decreto para que el Marqués del Orden escoltara al Príncipe de la Tribu del Lobo Celestial, Jia Lai Yinghuo de vuelta al norte. Al mismo tiempo, firmó un tratado de negocios con varias naciones de las regiones occidentales, abriendo la Ruta de la Seda.

Ya fuera reparando la amistad con las tribus de Man o inmovilizando al Marqués del Orden en la Región Occidental, ordenándole supervisar la urgente expansión de la Ruta de la Seda: estas acciones habían expresado lo mucho que Emperador odiaba que el tesoro nacional fuera vaciado gradualmente para que todos lo vieran. Era como si quisiera decir: “Si tú, Gu Yun, no puedes hacer dinero, entonces ve a venderte a ti mismo.”

En el segundo año de Long An, Wei Wang conspiró con la gente de Dong Ying, intentando construir su propio reino en el mar y desencadenar un desastre con los Jiaos. Inesperadamente, su conspiración fue delatada mientras estaba en progreso. La Marina de Jiangnan capturó a su líder en un parpadear. Wei Wang fue arrestado, luego, al final, bebió veneno para “suicidarse”[2].

El Emperador Long An había usado esto como una oportunidad para limpiar y reforzar a los oficiales de Jiangnan. Ochenta y seis oficiales, tanto grandes como pequeños, estuvieron implicados, más de cuarenta fueron ejecutados, no había tiempo suficiente para asesinarlos a todos hacia el final del otoño, se requirió separarlos en tres partes. Los demás o fueron destituidos a ser sirvientes o exiliados y nunca serían puestos en función de nuevo.

En el mismo año, una nueva ley fue implementada comenzando desde Jiangnan, luego fue expandida hacia otras áreas, investigando estrictamente las tierras ocupadas por los terratenientes locales. Sin embargo, incluso después de que la investigación estuviera terminada, las tierras no consiguieron regresar a la gente común y los agricultores, sino que fueron tomadas de vuelta por la corte imperial.

Después de que los poderes locales fueron reunidos y devueltos al gobierno, hasta el tercer año de Long An, por cada terreno, lo que fuera sembrarse o construirse en él tenía que pasar a través de capas de aprobación. Este grado de centralización había superado incluso aquel del reinado del Emperador Wu en su tiempo, y las restricciones en el ziliujin habían alcanzado un nivel sin precedentes nunca antes visto.

Nadie se atrevió estar en desacuerdo: si alguien se atrevía a hacerlo, indudablemente pertenecía a aquellos de la facción de Wei Wang y sería asesinado en el momento.

Otros dos años pasaron, en el cuarto año de Long An, Li Feng comenzó a implementar la “Ley Zhang Ling”:  los mecánicos de entre la gente común debían registrar sus nombres en las áreas locales y obtener una “Credencial Zhang Ling” para poder continuar trabajando.

De acuerdo a la calificación y nivel de habilidad de cada persona, la corte imperial dividió a los mecánicos en cinco niveles. Había una impresión debajo de cada credencial y cada impresión estaba enumerada. Aquellos quienes poseían esta acreditación, lo que han arreglado o creado, todo debía ser registrado a fondo.

Había firmes restricciones sobre qué tipo de trabajos estaba permitido tomar dependiendo de su nivel. Estaba estrictamente prohibido para los mecánicos no registrados el aceptar trabajos.

Para todas las armaduras y la maquinaria relacionadas con las necesidades militares, los mecánicos que no pertenecieran al ejército no tenían permitido involucrarse, por violar esta orden, serían castigados con un dedo cortado y siendo mandados al exilio.

Cuando este decreto fue promulgado, hubo mucha controversia en la capital, pero sin importar cuánto abogaron los oficiales de la corte ni qué razonamientos que expusieran, el Emperador y el gabinete, que había pasado por un “ajuste”, todos tenían una oración en respuesta: si no restringían a los mecánicos, ¿cómo podían apretar la válvula que estaba drenando el ziliujin?

No obstante, con esta ley aún sin terminar de ser discutida, Li Feng ya había lanzado la siguiente bomba: la “Orden de Percusión”, apuntando directamente al ejército.

Acorde a sus diferentes funciones, había siete principales servicios militares, y un comandante sería asignado a cada región: Jiangnan, los Planos Centrales, la Región Norte, la Región Occidental y la Región Sur[3]. El nombramiento y destitución del personal militar, salarios, raciones, armaduras y equipamiento serían coordinados por el Ministerio de Asuntos Militares, otras cuestiones serían manejados por los comandantes de las regiones militares individuales.

El Marqués del Orden con el Emblema del Tigre Negro en sus manos podía comandar tropas en cualquier región del país en caso de situaciones críticas.

Li Feng conservó el diseño de las cinco regiones principales y tampoco tocó el Emblema del Tigre Negro en manos del Marqués del Orden. Solo estableció varios supervisores en adición a los comandantes existentes de cada región. Los supervisores estaban directamente bajo el Ministerio de Guerra, una nueva persona sería cambiada a esta posición una vez cada tres años. Su trabajo solo consistía en una cosa: solicitar la “Orden de Percusión” al Ministerio de Guerra.

Si la Orden de Percusión no ha arribado, cualquier comandante que se atreviera a desplegar tropas sería tratado igual que si llevara a cabo una rebelión.

Excepto por el Campamento del Hierro Negro, todas las tropas estacionadas en las cinco regiones principales requerían seguir esta ley.

Cuando la Orden de Percusión fue decretada, todo el país estaba impactado, ¿quién tendría el corazón para preocuparse de un asunto tan trivial como los mecánicos de la gente común?

El Emperador y los oficiales de la corte discutieron ruidosamente durante un año, tres de los cinco comandantes querían dimitir. Caótico al punto de alarmar al Marqués del Orden en el Noroeste.

El Marqués del Orden no había tenido aún la oportunidad para expresar su opinión del decreto de Su Majestad que básicamente estaba intentando buscar la muerte, pero ya había tenido que viajar a todos lados sin importar la dificultad para calmar el corazón del personal militar, escuchando pacientemente el llanto de los viejos generales. Tan pronto como un asunto quedaba asentado, otro emergía, increíblemente caótico.

En la víspera de Año Nuevo, cuando Gu Yun regresó a la capital para reportar sus deberes, más de cincuenta pañuelos fueron arrojados en su camino por jóvenes damas y señoritas en la calle[4]. No había tenido tiempo para enorgullecerse y ya había tenido que regresarlos para que las personas limpiaran sus lágrimas: incluso los pañales eran menos desperdicio que esto.

Incluso la gente común se había alterado junto con ellos. Todos los académicos de cada biblioteca a través del país parecían no tener nada más en sus bocas, repitiendo cada día “esta ley”, “aquella ley”, debatiendo sin parar.

La corte imperial que bajo el reinado del Emperador Yuan He estuvo envuelta en una pesada y silenciosa atmosfera finalmente tenía algo sobre qué hablar.

Este caos se prolongó hasta el sexto año de Long An, el debate en torno a la Orden de Percusión todavía no había concluido. El Emperador se rehusaba a abolir el decreto, pero por el momento, tampoco mandó fuera a ningún supervisor. Este decreto quedó suspendido en el aire, como una espada que pende, preparada para romper uno de los dos lados en cualquier momento.

Era un frío otoño de otro año, habían transcurrido cuatro años desde el desastre en Jiangnan, los huesos de Wei Wang se había helado, este asunto se convirtió en un tema pasado de moda y nadie lo mencionaba más.

Cerca del camino oficial a Sichuan, se encontraba una pequeña taberna llamada “Aldea Xinghua”. Se decía que el nombre más común para una aldea en todo el territorio de la Gran Liang era “Aldea Xinghua”. Donde sea que hubiera una licorería, ocho de diez lugares eran llamados “Aldea Xinghua”.

Un hombre joven levantó suavemente la cortina y entró.

Estaba cerca de los veinte, ataviado en una vieja túnica, vestido como un estudiante pobre, pero lucía muy apuesto, portando una especie de perspicacia: tenía un alto puente de la nariz, como si hubiera sido tallado por un cuchillo, sus ojos eran ligeramente profundos, semejando frías estrellas; sin embargo, no emitía un aura de agresividad o que provocara miedo, sino que en lugar de eso parecía gentil y apacible.

Los ojos se iluminarían al verlo por primera vez, sin cansarse incluso al admirarlo por un largo tiempo, sino al contrario, incluso se podía distinguir un trazo de distancia que era difícil describir con palabras.

La taberna era muy pequeña, incluso un perro grande tenía que inclinarse cuando pasaba por la puerta, solo había dos mesas en el interior, y las dos ya se encontraban llenas ese día.

El dependiente, quien también trabajaba como mesero y cajero, se encontraba en ese momento jugando con su ábaco a falta de algo mejor qué hacer. Su mirada fue atraída involuntariamente hacia este hombre joven, lo elogió silenciosamente: “qué apuesto”; y luego juntó sus manos para saludar: –Estimado cliente, señor, mis disculpas. Coincidentemente, no quedan asientos, aún hay otro lugar para hospedarse a unos ocho kilómetros, ¿quizá podría revisar ahí?

El académico no se enojó: –Solo estoy un poco sediento por mi viaje, ¿podría molestar al tendero para rellenar una botija de buen vino para mí?

El dependiente tomó su cantimplora y, cuando abrió la tapa, un fuerte aroma a vino se elevó: –Zhu Ye Qing, muy bueno.

Un cliente en la mesa se ofreció: –Este joven maestro, por favor venga a descansar aquí, puede sentarse en mi lugar.

El académico no se negó, respondió con un “gracias”.

Aún sin esperar sentarse, ya podía escuchar a alguien en la mesa contigua hablando: –¿Qué es lo que están discutiendo todos ustedes? Creo que el actual Emperador es muy bueno, ¿qué está tan mal acerca de tomar el control? Permítanme decir unas cuantas palabras irrespetuosas, el hombre que no se hizo cargo de nada, durante todo el día sino se apresura a leer las escrituras de Buda, entonces estaba mezclándose con los ocupantes de palacio, ¿es eso un buen Emperador?

El académico no esperaba llegar a cruzarse con personas que estaban discutiendo de política incluso en esta taberna. Alzó la vista y vio a un hombre anciano con sus pantalones enrollados hacia arriba, sus manos eran anchas y sus dedos todavía estaban manchados con aceite de máquina. Parecía que quizás era un mecánico de bajo nivel.

Un hombre que parecía ser un viejo campesino a su lado lo siguió de inmediato: –¿No lo es? Solo mira el precio del arroz, desde que comenzó esta dinastía, ¿han visto alguna vez un precio del arroz que fuera más barato?

El mecánico vio que había ganado un seguidor, procediendo a soltar su boca con gran entusiasmo: –Fui a la ciudad el día anterior y escuché a un grupo de estudiantes en la biblioteca hablando, cuando se trata del tema de la Orden de Percusión, un joven estudiante estaba diciendo tonterías como que el Emperador está “debilitando las defensas en la frontera de la Gran Liang”. En verdad es solo discutir estrategia en el papel, ¡es ridículo!

“–¿No vieron todos ustedes la rebelión de Wei Wang? Esos comandantes están a gran distancia del Emperador. Si ellos albergan alguna insatisfacción, sin discutir si la tierra de Su Majestad puede estar a salvo o no, ¿no somos nosotros, el pueblo, los desafortunados que serán arrastrados a esto?

“–Escuché a gente decir que con el Ministerio de Asuntos Militares controlándolos de esta forma, quién sabe cuánto gasto militar pueda ser recortado, las personas ya no tendremos que pagar más impuestos pesados, ¿no es esto algo bueno?

Tan pronto como esto fue dicho, todas las personas en la taberna asintieron en acuerdo con él, incluso en anciano quien llamó al estudiante para que se sentara también abrió su boca y dijo: –Ni siquiera el mismo Marqués del Orden ha saltado para oponerse, pero los demás ya han hervido en su lugar.

El académico no prestó mucha atención al inicio, pero cuando escuchó las tres palabras “Marqués del Orden”, miró hacia arriba subconscientemente y preguntó: –¿Qué conexión tiene esto con el Marqués del Orden?

El anciano sonrió y dijo: –Este joven maestro no entiende, en esta ocasión, podría parecer que el Emperador no involucró al Campamento del Hierro Negro. Pero en realidad, ya había dividido el poder militar en las manos del Marqués.

“–Piénselo, si en el futuro, solo con la Orden de Percusión pueden las tropas de los cuatro lados ser movilizadas, entonces, ¿qué hay del Emblema del Tigre Negro en las manos del Marqués? Aquellos que movilicen tropas sin poseer la Orden de Percusión serán juzgados como si hicieran un acto de rebelión, entonces, si el Ministerio de Guerra no expide esta orden, ¿escucharán los cinco comandantes al Ministro de Guerra o al Marqués?

El académico rio: –Ya veo, este estudiante ha aprendido algo nuevo.

Al decir eso, vio que el dependiente había terminado de conseguirle el vino, ya no continuó oyendo las tonterías de esos aldeanos, agradeció al anciano que le cedió su asiento, dejó el dinero y partió.

Justo cuando salía de la taberna, el lugar que estaba vacío con anterioridad ya tenía a alguien esperando ahí, la persona no dijo palabra alguna y parecía un poco avergonzada de encontrarse con el pobre estudiante. Rápidamente presentó sus respetos y se quedó a un lado como una decoración.

El estudiante sostuvo su frente con su mano con impotencia, pensando: “Me están alcanzando cada vez más y más rápido.”

Este “académico” era Chang Geng. Después de la gran discusión con Gu Yun cuatro años atrás, fue “escoltado” de regreso a la capital por el Águila Negra.

Rechazando los muchos elogios del Emperador, Chang Geng lo intentó después durante medio año, cruzando movimientos con los guardias de la casa todos los días. Al final, ultimadamente se las arregló para escapar de la Mansión del Marqués.

Gu Yun había mandado a gente a perseguirlo varias veces. Los dos lados lucharon dolorosamente durante un año entero. Gu Yun reconoció más tarde que este niño era como un aguilucho que no podía ser contenido. Tuvo que transigir y dejar ir a Chang Geng.

Simplemente ocurría que, a dondequiera que fuera Chang Geng, siempre atisbaría a unos cuantos guardias del Campamento del Hierro Negro encubiertos siguiéndolo.

Más tarde, Chang Geng, bajo la recomendación de Liao Ran, se convirtió en el aprendiz de un experto sin nombre de entre la gente común, siguiendo a su maestro para vivir días de vagar sin fin, viajando a través de todo el país y lugares en los que nadie había puesto un pie antes. Durante un tiempo, fue capaz de quitarse de encima al Campamento del Hierro Negro.

Sin embargo, cada vez que aparecía cerca de alguna estación, sería seguido de nuevo. Acababa de llegar a Sichuan, pero un pequeño soldado ya se encontraba esperándolo.

Era solo que en estos días Chang Geng ya no era el mismo niño que no sabía qué curso seguir, obstinado e inflexible. Encaminó a su caballo directo hacia la otra persona y dijo gentilmente: –Molestando a este hermano, ¿se encuentra mi yifu con bien?

El pequeño soldado no era muy bueno conversando. No esperaba que Chang Geng se acercara y hablara directamente con él, respondió torpemente: –Su Alte… Joven maestro, todo está bien con el Maestro, él dijo que, si la situación en la frontera se estabilizaba al final de este año, iría a casa para la celebración del Año Nuevo.

–Muy bien, entonces yo partiré hacia la capital en dos días. –Chang Geng asintió, uno no podía detectar si estaba sintiéndose feliz o reluctante. Lo dijo mientras le tendía la petaca con vino que acaba de ser rellenada: –Este hermano ha viajado un largo camino, caliéntese con un sorbo de vino.

Incluso si él era indiferente, el pequeño soldado todavía estaba al tanto de que su súbita aparición no era para nada bienvenida. Pero inesperadamente, no solo Chang Geng no se enojó, incluso lo invitó a beber. Por un momento, quedó completamente asombrado por su cálido tratamiento.

No se atrevió a tocar directamente con sus labios el orificio de la botija de vino, manteniéndola nerviosamente a una ligera distancia mientras tomaba un sorbo, sin atreverse a derramar ni una sola gota. Luego le devolvió el recipiente con ambas manos y procedió a caminar al caballo por Chang Geng.

Chang Geng: –En realidad, esta primavera viajé al noroeste. Es solo que como yifu estaba ocupado con asuntos militares no me mostré para molestarlo. La Ruta de la Seda era muy floreciente, incluso el interminable mar de arena dorada puedo realmente volverse así de abarrotado de gente. A través de toda la Gran Liang, no hay muchos sitios que puedan ser tan prósperos como esa zona.

El joven soldado miró hacia adelante y atrás, viendo que no había nadie alrededor de ellos, murmuró: –Con el Mariscal manteniendo guardia, en años recientes, los bandidos del desierto han desaparecido gradualmente. Muchas personas se han asentado a la entrada de la Ruta de la Seda para hacer negocios. Hay toda clase de artefactos y baratijas donde sea. El Mariscal dijo que, si hubiese algo que pudiera gustarle a Su Alteza, el Mariscal lo llevaría para usted en el Año Nuevo.

Chang Geng hizo una pausa, luego dijo ligeramente: –Solo deseo que él regrese.

El pequeño soldado no fue capaz de captar el significado más profundo en sus palabras, pensando que solo estaba haciendo un comentario casual. Esos quienes habían estado en el ejército durante un largo tiempo no eran muy buenos adulando, así que tuvo que quedarse en silencio.

Chang Geng mantuvo su expresión usual mientras caminaba a lo largo del camino oficial de Sichuan, pero su pecho se estaba volviendo más caliente.

Pronto pensó que la separación era muy similar al agua, salpicadura tras salpicadura, incluso el ocre del cinabrio o la verde vermiculita serían eventualmente se desvanecerían con el agua. Pero por como resultó, Gu Yun ya había sido tallado dentro de él. Incluso después de lavarse durante un largo tiempo, solo podría provocar que el grabado se hiciera más claro y profundo.

Escuchando que Gu Yun estaría regresando a la capital para el fin de año, solo estaban al comienzo del otoño, pero Chang Geng estaba sorprendido al descubrir que muchos de los sentimientos de aquel que consigue regresar a su hogar después de muchos años se habían alzado. Justo entonces, había soltado las palabras “listo para partir a la capital” en una nostalgia momentánea, causando que ahora se sintiera muy arrepentido, deseando poder retractar sus palabras y escapar a los confines de la tierra.

Mientas sus pensamientos corrían desbocados, una frágil mujer cargando a alguien apareció en su vista. La mujer caminaba con dificultad, se detendría a descansar después de unos pasos, jadeando con fuerza. Dejó salir un chillido al tropezar con una piedra al lado del camino y caer sobre el suelo.

Chang Geng se recompuso de inmediato, adelantándose para ayudarlos: –Señora, ¿se encuentra bien?

No había forma de decir desde qué tan lejos había estado caminando, ya se encontraba demasiado exhausta para hablar, pero antes de que pudiera abrir su boca, las lágrimas ya habían caído primero.

Chang Geng se sorprendió por un momento, no le preguntó por qué lloraba. Solo alzó al anciano inconsciente sobre su espalda y revisó el pulso en su muñeca. Después de un momento, dijo suavemente: –Su enfermedad fue el resultado de no ser capaz de moverse durante un largo tiempo combinado con mucha ira reprimida, estará bien después de aplicar unas cuantas agujas, su vida no está en peligro. Si confía en mí, por favor acompáñeme primero.

El joven soldado no esperaba que Su Alteza también tuviera conocimientos de medicina, se acercó a ayudarlo a cargar al anciano enfermo.

Chang Geng dejó que la mujer montara en su caballo, mientras él caminaba y guiaba el camino. No pasó mucho tiempo antes de que llegaran a una aldea. Había una casa elegante en su entrada, una tira de tocino colgaba de la puerta.

Chang Geng ató su caballo de manera casual, luego empujó para abrir la puerta directamente, llevando al paciente a la recámara interior, colocándolo en una pequeña cama. Sacó una caja de agujas plateadas por debajo de la almohada, se enrolló las mangas y aplicó la acupuntura él mismo.

El pequeño soldado preguntó: –¿Vive… aquí?

Chang Geng rápidamente alzó la mirada y le sonrió: –No, esta es la casa de un amigo mío…

Antes de que terminara de hablar, alguien había hablado desde afuera: –¿Cómo es que entró sin invitación otra vez?

Una mujer alta y delgada vestida en blanco alzó la cortina e ingresó, el joven soldado se puso tenso subconscientemente: no notó su llegada en lo absoluto, las habilidades del otro deberían estar por encima de las suyas.

Las manos de Chang Geng continuaron trabajando, tampoco parecía avergonzado: –Señorita Chen, pensé que no se encontraba en casa.

Esta era la Chen Qing Xu del Pabellón Lin Yuan a bordo del barco en el Mar del Este ese año.

Referencias

Referencias
1 Una sentencia del libro de Lao Zi: Tao Te Ching (El Libro del Método y la Virtud), refiriéndose a que si uno se entromete demasiado cuando está cocinando un pez pequeño provocará que se haga pedazos. Si uno se inmiscuye demasiado en los asuntos de las personas cuando gobierna una nación, provocará que las personas se rebelen.
2 NTE. En la antigua China, a los altos funcionarios o personas nobles que cometían crímenes, en lugar de una sentencia de muerte tal cual, se les enviaba ya fuera tiras de seda o veneno para que se “suicidaran”, esta clase de muerte era considerada más digna.
3 Por orden de nombramiento, la trasliteración del chino más correcta sería: Jiangnan (Regiones al sur del rio Yangtsé), Zhongyuan (los Planos centrales), Saibei (al norte de la Gran Muralla), Xi Yu (Las regiones occidentales, en la dinastía Han el término designaba el área al oeste de Yumenguan incluyendo lo que hoy es Xinjiang y partes de Asia Central) y Nanjiang (Al sur de Xinjiang).
4 Cuando las tropas marchaban dentro de la capital, las damas arrojaban un pañuelo hacia los soldados que encontraban apuestos.

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